Solo Exhibitions

Selected Solo Exhibitions

- 2016

En esta exposición de Ibrahim Miranda, y en general en gran parte de su obra, se nos revela la relación entre su cosmovisión poética – su particular forma de atención estética –y lo que para él significa vivir en la Cuba actual. Un lugar impredecible en un tiempo de epílogo a la “historia” propiamente dicha de cuyas directrices no se ha llegado a saber todavía mucho: excepto el hecho de que desde la emergencia domina la escena un estilo diferente de “destino”.

“El mapa no es el territorio” esta frase tan trillada y acuñada por Alfred Korzybski nos ilustra lo limitado que estamos para aprehender un conocimiento sustancial de nuestras espacialidades, las atmósferas y las situaciones en las que nos mantenemos según nuestros planes y valoraciones. Tal vez lo explícito es el rastro de una civilización pero no toda la inmensidad que es inabarcable.

25. glyph map rino en new yor 38 x 34inches acrylic and wo Glyph Map, Rino en New Yor, 38 x 34inches, acrylic and woodblock on canvas, 2012

26. glyph map pajano tropical en charlotte 42.5 x 34inchesGlyph Map, Pajano Tropical en Charlotte, 42.5 x 34inches, acrylic and woodblock on canvas, 2012

27. glyph map torro en tel aviv 38.5 x 64.5 acrylic and woGlyph Map, Torro en Tel Aviv, 38.5 x 64.5,acrylic and woodblock on canvas, 2012

28. glyph map bebe elefante en berlin 39 x 96inches acryliGlyph Map, Bebe Elefante en Berlin, 39 x 96inches, acrylic and woodblock on canvas, 2012

29. glyph map perro en paris 46 x 95inches acrylic and wooGlyph Map, Perro en Paris, 46 x 95inches, acrylic and woodblock on canvas, 2012

30. painting 30 catarsis en cairo 70.5 x 43inches acrylicPainting 30, Catarsis en Cairo, 70.5 x 43inches, acrylic on canvas, 2005

31. painting berlin 70.5 x 43inches acrylic on canvas 20Painting, Berlin, 70.5 x 43inches, acrylic on canvas, 2005

buitre 125 x 125cm acrylic and woodblock on canvas 2011chBuitre, 125 x 125cm, acrylic and woodblock on canvas, 2011

caballo en madrid 125 x 125cm acrylic and woodblock on canvCaballo en Madrid, 125 x 125cm, acrylic and woodblock on canvas, 2006

conejo de basel 125 x 125cm acrylic and woodblock on canvasConejo de Basel, 125 x 125cm, acrylic and woodblock on canvas, 2006

delfin en washington 110 x 180cm acrylic and woodblock on cDelfin en Washington, 110 x 180cm, acrylic and woodblock on canvas, 2007

un gallo en paris 125 x 125cm acrylic and woodblock on canUn gallo en Paris, 125 x 125cm, acrylic and woodblock on canvas, 2012

Los hábitos cognitivos fundacionales de la Modernidad son darle la vuelta a la tierra para ampliar, conquistar y mapear los territorios abriendo al unísono el cuerpo humano por todas partes y representarlo gráficamente desde todas las perspectivas posibles. Así también las distorsiones que padece la configuración de la isla de Cuba en la trama de viejos mapas escolares de Ibrahim Miranda. Estas obras -cartografías de un desplazamiento hacia casi todos los destinos posibles- pueden medir tres o cuatro metros de largo por unos 40 centímetros de ancho. Se montan en grupos, sin marcos, tienen diferentes formatos y conjugan la instalación con la obra por sí sola.

La gran contradicción de las relaciones humanas con los dispositivos del saber/poder no la constituye el hecho de que los seres humanos puedan ensimismarse ante el espejo sino que se operen quirúrgicamente a sí mismos y tengan planos ante sí de la oscuridad propia, en parte aclarada o sublimada, en otra desdibujada y proyectada hacia el exterior en una idea de progreso incesante, perfeccionando mapas y territorios como bestias para invernaderos que, desde afuera, parecen determinar todas las circunstancias de la vida.

Durante años Ibrahim Miranda se dedicó a coser colchas, renovando una vieja tradición rural cubana para reciclar ropa gastada. Con el apoyo de su hermana, hizo muchos patchwork quilts, sobreponiendo a la amalgama de los fragmentos de tela unas imágenes lineales con cintas de tela negra. Primero hizo las obras para documentar sus posibles funciones, luego se las regaló a amigos para registrar cómo la usarían. Toallas, cortinas de ducha, manteles, cubrecamas, decoraciones, etc. y fotografió cada circunstancia. La serie va desde obras totalmente espontáneas hasta otras más cerebrales y elaboradas.

(El negarse por sistema al pensamiento crítico, a la operación en uno mismo según el propio diagnóstico y estado mental es el núcleo del mal romanticismo de las utopías redentoras y de las doctrinas inamovibles. Este trabajo parece abrir varias interrogantes en esa dirección.)

También realza nuestra posible intervención en una obra de arte, inevitablemente imperfecta, pero siempre ampliable constituyendo un rasgo característico de la existencia contemporánea .

En las obras de la serie de mapaglifos las imágenes se desdoblan del primer plano al trasfondo, del trazado del animal a las calles, del pliegue al despliegue, de la intención al accidente, de la futilidad temporal a un tiempo intervenido en los extremos de la tierra, de los desmayos auto-referenciales a un hábitat enigmático y omnipresente.

El ejercicio de incluir su atención estética en contextos arbitrarios -fragmentos de mapas de ciudades escogidas al azar- reafirma la idea de que el análisis lógico puede acreditarse como procedimiento explicativo pero la búsqueda de una identidad descansa en el hecho de que lo implícito designa un lugar en el mundo gracias a una actitud que potencie una expansión irreductible de nuestro mundo interior.

Lo que Ibrahim Miranda desoculta solo puede corresponder a un trazo derivado de sus persistencias y obsesiones. Su obra insiste en la necesidad de forzar el acceso a lo encubierto porque sabe que solo después de la irrupción en lo oculto se puede desandar el laberinto de los signos. Estas “sintaxis “ proporcionarían intensidades metafóricas a confusas tensiones históricas y a lacerantes redefiniciones sociales ; traduce sueños políticos a instrucciones de uso poético .

Lo repetitivo, lo incisivo, las series inagotables, las obsesiones temáticas, las metáforas autoreflexivas en el trabajo de Ibrahim Miranda son sólo un ápice de una ambición desmesurada por subvertir el ruido de una banalidad desquiciada, que intenta renegociar continuamente los conceptos que tenemos de nosotros mismos, por una aceptación de nuestra confrontación, de nuestra separación en lo inefable.

 

Alexis Callado
Madrid 30 de agosto de 2016.